Es verdad que el albúm no aporta nada como dicen algunos de los críticos, pero tampoco es verdad que se trate de una herejía como dicen otros, lo cierto es que el guitarrista es excepcional y el sonido potente y muy adecuado para Beethoven que fue el primero en unir rabia y belleza.
Rock- jazz de aquel que antes se llamaba progresivo, sonidos cosmicos tipo Yes y solidez de los ultimos tiempos de King Crinson, mezclados con mucha profusión de sintetizadores, podria valer como banda original de una película. Se deja oir Robert Fripp por todo ese entramado.
Calidad profesional, armonias ad hoc, trompetista con corazón y temas bellos y profundos con desarrollos abiertos y finales inciertos. A cada cual lo suyo.
Para los amantes de Nirvana, buen cantante y buenas canciones, aunque se abusa demasiado del "rascado" de guitarra que al final resulta aburrida.
El minimalismo no es siempre un retorno a lo idéntico sino una corriente musical que toma como referencia la mínima parte de algo para incrustarlo en algo mayor. Significa un solapamiento entre armonía y melodia tomando de ellas los mínimos estéticos imprecindibles. Philip Glass o Michael Nyman investigaron sobre el asunto, pero este disco aunque está inspirado en esa idea no llega a desarrollarla, la melodía campa siempre por sus respetos a lomos de un arpegiado banal nada minimalista. En suma un disco prescindible que no aporta nada aunque es agradable de oír. Al fin y al cabo es música pero no la múíica que pretende ser.
Rithm and blues con harmonica y estética años 60. Buen cantante y guitarrista con recursos.
Suena a años sesenta, Manfred Mann o The Kinks. La música siempre retornando a sus orígenes.
Y con mucha "molla"
Titulos que prometen mucho y luego no dan nada. Los musicos abusan demasiado de lo gotico, la ciencia ficción y el esoterismo. De industrial nada, mucho medievalismo.
Aunque repetitivo