Extraño es la mejor palabra para definir a este grupo. Porque se mire como se mire, es extraño que un coruñés toque, hoy en día, un blues tal y como lo haría un americano en los cincuenta.
Como disco está muy bien aunque quizás debería incluir, para dar más variedad, algún tema con la guitarra distorsionada. El coro en falsete de la primera canción sorprende en la primera escucha (al igual que otros coros extraños que se encuentran por el álbum); aún así, a medida que va avanzando el tema, uno se acaba acostumbrando e incluso le coge gusto.
Aparte de eso, nada más, buen disco de blues, con el mérito añadido de haber sido creado en el lugar menos bluesero del mundo, La Coruña.