Bien, en el detalle del álbum, «Un viaje de transiciones largas que te introducen en un ambiente suave hipnotizador acompañado de sugerentes sonidos percusivos», se lee justo lo que es este tema y lo que se siente cuando uno se adentra en ese «viaje».
Con esto, no me queda nada más a agregar en cuanto a la descripción. Sin embargo, me gustaría expresar lo mucho que me encanta el estilo musical de Pako. En el fondo sigo sintiendo ese genial filin retro, ahora combinado con un espíritu futurista. Vaya que si existiere alguna música del futuro, ésta sería un ejemplo, y entonces podría decir: «¡qué bueno que no toda la música se ha degradado en los últimos años!». Esto es arte, y vanguardia. Bien podría ser usada para ambientar algún entorno holográfico en el futuro o como música de terapia neuroconstructora de realidad. Vale, si exagero, que se me perdone, pues esta solitaria joya del presente y ventana del futuro, ¡mola!, me ha encantado.
Lo único malo de esto es la misma terapia. Éstas dosis resultan muy adictivas y ver sólo una, resulta desconsolador para el que se ha enganchado. Sin embargo, la dosis de música es tan buena que por ahora puedo escucharla una y otra vez, esperando la salida de más.
¡Enhorabuena, Pako!